lunes, 11 de septiembre de 2017

martes, 29 de agosto de 2017

CONFUSIÓN

No sé cómo me siento ahora mismo. ¿Decepcionada? No puedo decir que esperase nada de ti, casi ni te conozco.
¿Enfadada? ¿Engañada? No teníamos nada. Nada podía exigirte.
¿Triste? Lo nuestro no fue nada largo ni de cuento de hadas como para que yo paralice mi mundo ahora porque ya no estás.
¿Entonces? Que alguien me explique por qué todas las canciones tienen algo de nosotros en sus letras, por qué de repente tu país es portada de todos los periódicos, por qué mis amigos ahora me preguntan por ti. ¿Por qué? Dime por qué me acuerdo de ti sin querer cada vez que me meto en cama y por qué me despierto enfadada con el mundo al darme cuenta de que mi sueño ha sido solo eso, un sueño. Contéstame por qué ahora paso todos los días en el coche por delante de tu casa. ¿Por qué me molesta tanto que no me escribas si ni siquiera podíamos llamarnos 'amigos', y por qué me ilusiona de esta manera pensar que tal vez se te haya ocurrido mandarme un mensaje (cosa que aún no ha pasado, por cierto)? ¿Por qué puedo recordar cada momento de nuestra noche a la perfección en todos los momentos inoportunos? Por favor, respóndeme. ¿Por qué me miraste así, como si fuese a haber algo más, por qué me volviste a escribir, por qué viniste a repetir? ¿POR QUÉ?
Te has empeñado en fastidiarme el verano sin saberlo. Gracias.
(Nótese la ironía)

lunes, 7 de agosto de 2017

VERANO

Dices que tu verano no esta siendo como lo esperabas. Que algo te falta. ¿Sabes que? Te falto yo. No busques más.
Algún día vendrías a mi piscina, y otros yo bajaría a la playa. Los días que hiciese malo veríamos una peli tras otra, acurrucados en un sofá cómodo. Te llevaría a las Cies, vendrías a verme entrenar, saldríamos juntos. De Balaídos a Samil en bici, paseos por Castrelos, escapadas a Coruña, Pontevedra o Porto.
Tardes de no hacer nada, pero juntos. De vagar por Vigo, sin saber qué hacer, pero haciéndolo todo con solo mirarnos. Mañanas de desayunos de película uno al lado de otro. Noches de llamadas interminables, acabadas con los típicos "no, cuelga tú".
Días libres para estar con nuestros amigos, obviamente, pero que solo servirían para tener más ganas de vernos al día siguiente.
No sé, ¿necesitas algo más?

sábado, 29 de julio de 2017

MANÍAS

No me considero una persona maniática. Y, sin embargo, me he puesto a pensar y me ha salido una lista larga de tonterías o pequeñeces que repito día tras día sin apenas percibirlo. Y creo que deberías conocerlas. Son demasiado mías.
Cuando los nervios me invaden no puedo evitar morderme las uñas. Mi fuerza de voluntad es grande, pero con esto no puede. Adoro desayunar una taza de Cola-Cao con galletas, pero los sábados de campeonato solo acepto un yogur al despertar. Cualquier tipo de sopa, potaje o crema tengo que tomarla con mi cuchara de plástico con una vaquita dibujada que usaba a diario allí por el 2003. Repaso hasta que el profesor empieza a repartir los exámenes, aunque sepa que me lo sé todo. Cuando me entra la vergüenza me muerdo el labio y no suelo aguantar mucho con el pelo suelto (una coleta alta o un moño deshecho es lo más cómodo del mundo). Cuando saludo o me despido de un grupo siempre dejo para el final el abrazo o los dos besos que me apetecen más dar. Después de comer siempre espero diez minutos más o menos antes de lavarme los dientes, para alargar el sabor del postre un ratito más. Para tocar la guitarra necesito que la puerta esté cerrada si toco sola y que la gente esté en silencio si alguien me está escuchando. Y cuando estoy leyendo un libro ODIO que alguien se pegue a mí y vaya leyendo por encima lo que estoy leyendo yo. Siempre siempre le pregunto a mi madre si voy bien de ropa cada vez que salgo. Y repito "tía" unas 495.294.410 veces al día. Cuando estoy triste siempre tengo la magnífica costumbre de escuchar música deprimente. En las exposiciones orales me suele entrar el pánico, y me toco el pelo y lo peino para la derecha, luego para la izquierda, después a la derecha otra vez,... Ah, y consigo que todo recuerde dolorosamente a ti.
Ahora ya me conoces un poquito más. Tú verás que haces con la información...

martes, 18 de julio de 2017

TENGO GANAS

Supongo que soy tonta. Que me ilusiono a la mínima, que quiero demasiado. Que eso solo me sirve para pasarlo mal.
Pero joder, como me habría gustado haber acertado con cada sueño. No haber experimentado tanta desilusión. No haberme dado tantos golpes. Pero es el precio que hay que pagar por vivir con ganas, no?
Y es que tengo muchas ganas. Muchísimas. De mejorar, de descubrir, de gustar. De ti. Tengo muchas muchas ganas de ti. Y la verdad es que me agobia no saber si tu las tienes de mí. Y me mata pensar que no es así.
Porque me da igual las veces que me digan que me olvide. Simplemente porque no puedo.
Nunca me había dado tan fuerte por alguien que conozco tan poco. No lo entiendo. Y veo que tú tampoco. Y duele. De nuevo, no te imaginas cuanto.
Así que sí, toca esperar. Esperar por ti, o por otro, o a que se me pase, o... yo que se. Esperar. Tiempo al tiempo, no?

sábado, 8 de julio de 2017

NOCHE DE MAGIA

¿Cómo describir un instante que te dejó sin aliento? Cuando las palabras se quedan cortas solo puedes intentarlo.
Y lo intentaré, pero no se cómo hacer que esas sensaciones tan intensas queden plasmadas en una hoja en blanco.
Y es que fue increíble como empezó. Como de pelíula ñoña de domingo por la tarde. Con la música de fiesta de fondo. Las estrellas brillando. La gente celebrando San Juan, tan ajenos a nosotros. Y tú, tan alto, tan guapo, tan tú, me rodeabas a mí, tan pequeña, tan torpe, tan tímida.
Y los fuegos artificiales aún no estaban preparados, pero para nosotros empezaron dos horas antes. Y el mundo se detuvo. Durante media hora solo existimos tú y yo. Tus labios, tus manos, tus ojos, tú. Perfecto. Simplemente.
Nunca nadie me había explorado como hicieron tus manos, con esa suavidad y esa intensidad tan bien alternadas. Si es que hasta fue perfecto cuando introdujiste tu mano en el bolsillo de mi pantalón cortito de flores.
Por eso gracias. Gracias por echar a tu amigo, por nuestra media hora de gloria. Por volver a por mí dos horas después. Por los instantes en los que nuestras miradas coincidían y nuestros labios decidían sonreir a la vez. Por tus intentos de cantar entre beso y beso. Por hacerme sentir en las nubes. Por calentarme las manos, por ofrecerme tu sudadera aunque no me la pusiera. Gracias. Por todo. Fue mágico.
Y ahora que los dos sabemos que esa magia no va a volver a repetirse, solo nos toca recordarlo con más cariño todavía.

viernes, 26 de mayo de 2017

DÍAS GRISES

Hola! Hoy no es un día precisamente bueno. Pero de todo se saca el bueno, y los días malos dan para reflexionar mucho:
Llueve. Las gotitas adornan las ventanas como la tristeza mi corazón.
Me gusta cuando el tiempo se identifica con mi estado de ánimo, especialmente cuando es malo. Al menos, parece que él me entiende. Que alguien más ha decidido estar gris todo el día, que algo más es responsable de contagiar pesimismo.
Llueve. Hoy no hay nubes blancas. Hoy no hace calor.
Siento lo mismo en mi interior. Ni el abrazo que llevo casi un mes ansiando (y que no llegará) sería capaz de quitar de dentro de mí este frío, del que desconozco el origen.
Llueve. La gente se lamenta de que sea así, pero es incontrolable.
Pienso igual. La gente intenta que me anime, que sonría, que tenga ganas, pero hoy no me sale.
Llueve. Las calles mojadas son un peligro.
Justo igual que yo. Cuidado, hoy no me busques. Porque me encuentras seguro. Y bien. Y ninguno va a salir bien parado, te lo aseguro.
Llueve. Nos protegemos debajo de un paraguas, aunque eso no evite el problema: nos mojamos igual, y sigue lloviendo.
Hoy me protejo detrás de un escudo invisible. Lo enseño a la mínima. Pero, ¿sabes qué? No evito mis problemas. No los corto de raíz. Solo se resbalan un poco por mi escudo, pero no dejan de estar ahí pegados.
Así que sí, hoy llueve. Nada se puede hacer. Solo esperar a qué pase el chaparrón, la nube se deshaga, y vuelva a salir el sol.