viernes, 26 de mayo de 2017

DÍAS GRISES

Hola! Hoy no es un día precisamente bueno. Pero de todo se saca el bueno, y los días malos dan para reflexionar mucho:
Llueve. Las gotitas adornan las ventanas como la tristeza mi corazón.
Me gusta cuando el tiempo se identifica con mi estado de ánimo, especialmente cuando es malo. Al menos, parece que él me entiende. Que alguien más ha decidido estar gris todo el día, que algo más es responsable de contagiar pesimismo.
Llueve. Hoy no hay nubes blancas. Hoy no hace calor.
Siento lo mismo en mi interior. Ni el abrazo que llevo casi un mes ansiando (y que no llegará) sería capaz de quitar de dentro de mí este frío, del que desconozco el origen.
Llueve. La gente se lamenta de que sea así, pero es incontrolable.
Pienso igual. La gente intenta que me anime, que sonría, que tenga ganas, pero hoy no me sale.
Llueve. Las calles mojadas son un peligro.
Justo igual que yo. Cuidado, hoy no me busques. Porque me encuentras seguro. Y bien. Y ninguno va a salir bien parado, te lo aseguro.
Llueve. Nos protegemos debajo de un paraguas, aunque eso no evite el problema: nos mojamos igual, y sigue lloviendo.
Hoy me protejo detrás de un escudo invisible. Lo enseño a la mínima. Pero, ¿sabes qué? No evito mis problemas. No los corto de raíz. Solo se resbalan un poco por mi escudo, pero no dejan de estar ahí pegados.
Así que sí, hoy llueve. Nada se puede hacer. Solo esperar a qué pase el chaparrón, la nube se deshaga, y vuelva a salir el sol.